
Las maquinas atroces del pasado
torturan y reprimen nuestros gemidos acumulados.
Somos susceptiblemente introducidos en esta maquina temporal, en esta actuación teatral.
Nos atamos rápidamente a la razón, para suprimir nuestras visiones de pasión.
Padecemos la seguridad de la mediocridad cotidiana.
Padecemos el sustento de las masas.
Padecemos lo que nos mandan…
La sumisa palabra resplandeciente, se introduce entre nuestras heridas permanentes.
Ningún dios es totalmente bueno.
y nosotros somos racionalmente perversos.
Las maquinas del futuro contaminan nuestros aullidos agudos.
Y ningún dios puede salvarnos
y ninguna fuerza interior puede derivarnos.
Ustedes con su caminar subrepticio interrumpen el malestar constituido
y yo con mis manifestaciones ostensibles, intento demostrar que no tengo mucho optimismo para dar.
Y entre estas maquinas temporales, realizo una exclamación espeluznante
Y entre estos retazos del olvido, construyo nuestra comunidad frente al prodigio.
Entre todo este enredo lleno de contradicciones ya no creo en sublimaciones.
Entre todo este enredo lleno de mutaciones
ya no confío en mi sombra ni en mi aurora.
Lejos de tus vanguardias constructivas, reclamo un despertar a esta generación dormida.
Y atados ante un poste de irrealidades, permanecemos sedados y sobreactuados.
Somos el hijo prodigo de la historia carcomida por gigantes teorías.
Somos pobres aspirantes de un futuro inigualable.
Somos pobres aspirantes a una solución inimaginable.
Ahora solo somos retazos de lo que éramos
ahora solo somos fragmentos de identidades.
Somos maquinas individuales
anfitriones desarraigados del amor
Somos maquinas destructivas
exasperadas entre tanta codicia.
Somos seres desesperanzados
faltos de contacto y amor desbordado.